i10 Navidad

CUENTO GANADOR DEL PRIMER LUGAR POR VOTOS DEL PÚBLICO SIBARIS 2018

La Mañana transcurría común.

El café sobre la mesa y la mirada perdida en el marco de la ventana como todos los días. El canto de los pájaros y el murmullo de los autos que se dirigen a sus lugares de trabajo llenaban el ambiente alrededor.

Elisa, una joven de 22 años que siempre se caracterizó por ser una alumna sobresaliente, hija única pues el destino así lo había previsto, vivía junto con su padre, que se había hecho cargo de ella desde ese fatídico día cuando la vida le arrebato a su madre en un trágico accidente automovilístico, sin embargo su padre logró sacarla adelante y educarla .Elisa, siempre tuvo las miras a crecer de manera personal y conocer gente, lugares diferentes y sabía que para ello debería esforzarse. Nada llega a uno del cielo, decía.

Cambio sin titubeos las horas de diversión por lecciones de inglés y sacar los puntos necesarios para lograr ser considerada entre los afortunados estudiantes de tener ese anhelado intercambio estudiantil a un país distinto.

Un buen día al revisar el correo, observó un pequeño sobre color rojo escarlata, ella sabía perfectamente que este tenía consigo la respuesta definitiva para que su estilo de vida tuviese un giro de 180 grados. Ahora se dirigía a una de las ciudades canadienses más sofisticadas, Vancouver. Su capacidad de adaptarse a las situaciones siempre fue una de sus características y a tres semanas de haberse instalado se familiarizo con el entorno y con el frio invierno de la localidad. .
Mientras contemplaba por la ventana con su café en la mano, escuchó algunos ruidos extraños en el pasillo de el gran complejo de departamentos , por lo que entreabrió un poco la puerta para poder cerciorarse de lo que pasaba en y para su sorpresa vió con extrañeza como una muy hermosa mujer de cabello rubio como el sol intentaba ponerse de pie por sí misma. Elisa se sorprendió y no vaciló ni un instante para ayudarla a incorporarse mientras la joven reía sin motivo aparente esta venía bajo los efectos del alcohol, pero eso no era lo más importante, aún en ese estado le parecía una mujer exquisita. Fue en ese mismo instante que Elisa sintió un extraño hormigueo en todo su cuerpo pero supo controlarlo a la perfección. Ayudó a la joven a entrar a su departamento y no salió de ahí hasta que esta dejo de decir palabras incoherentes y se quedó profundamente dormida.
Elisa regresó a su departamento sin dejar de pensar en la delicia de los pechos de su vecina alcoholizada. Se imaginó por varios minutos como de forma muy lenta empezaba a tocarlos y pasar sus labios carnosos por ellos, y fue exactamente en ese mismo instante cuando sus manos calientes empezaron a tocar su blanca piel recordando a esa sensacional rubia de la cual ni siquiera el nombre sabía. Pasaron algunos minutos que entre gemidos y orgasmos la sumergieron al final en un sueño profundo.
Pasaron algunos días y todo parecía transcurrir de manera ordinaria…
Elisa preparaba el baño para relajarse , oyó unos golpecitos sútiles en la puerta, sorprendida cubrió su cuerpo con una linda bata color menta, abrió la puerta y lo primero que pudo ver fue unos mechones rubios que intentaban cubrir un escote muy pronunciado, antes que Elisa pudiera decir palabra alguna, la rubia dijo :
.- Cariño , no había podido agradecerte el gesto tan gentil que tuviste la otra noche, sin tu ayuda hubiese dormido en la entrada del ascensor.
.- Solo hice lo que me pareció correcto, o al menos desearía que alguien lo hiciera por mí.
.- Bien cariño pues estoy en deuda contigo por lo que traigo para ti una invitación para un evento con unos amigos.
.- Muchas gracias, ¿Qué clase de fiesta es?
.- Sólo diré, que habrá ricas cosas para degustar de todas las maneras posibles.
Sin permitir algo más la rubia se despidió rosando muy descaradamente el pezón izquierdo de Elisa, mientras que a la jovencita no paraban de temblarle las piernas.
Al cerrar la puerta Elisa tenía la respiración muy acelerada, miles de preguntas trataban de hacerla enloquecer, trato de calmar sus impulsos con el agua tibia de la tina.
La semana siguiente fue algo complicada pues era temporada de exámenes en el colegio, así que un par de noches se mantuvo despierta preparándose para sus evaluaciones, y las pocas horas que tenía para descansar las ocupaba para imaginar encuentros indecorosos con la damisela coqueta.
La noche del evento llegó y opto por usar un vestido color azul marino que encontró en una boutique reconocida, su cabello caía como cascada en una media coleta , sus ojos lucían un elegante tono ámbar, y sus labios carnosos mostraban un tono nude. De nuevo los golpecitos en la puerta la sacaron de sus pensamientos.
.- Te vez hermosa Elisa
.- Disculpa ¿Cómo sabes mi nombre?
.- Lo dijiste la noche que te conocí, parece que las copas que ingerí te hicieron efecto , por cierto me llamo Brenda.
Elisa no entendía ni una sola palabra, pero algo dentro de ella le recomendó no preguntar, Brenda beso los labios de Elisa y dijo:
.- Vamos a arreglarte
.- En seguida me cambio si voy muy formal.
.- Eso es lo de menos; ahora me interesa ver tu ropa interior
.- ¿Mi ropa interior?
.- Si niña no me obligues a levantarte el vestido.
Elisa levanto con vergüenza el borde del vestido, lo cual exaspero a Brenda , por lo que la tomo del brazo y la arrojo a la cama , y se sonrojo cuando la rubia dio unas palmadas suaves a sus muslos.
.- Por lo menos no tienes mal gusto solo te falta algo .- ( bajo las bonitas bragas de encaje y mojo su dedo índice con saliva, después lo dirigió al orificio que era custodiado por ese par de hermosas nalgas pálidas. )
Elisa trato levantarse de inmediato sin embargo ganó un par de azotes en su trasero indefenso, esa sensación de escozor le era absolutamente desconocida, por lo que no le fue difícil entender que era preferible seguir las ordenes, meditaba todo eso hasta que sintió algo frio que penetro su ano , Brenda sonrió orgullosa mientras subía las bragas de Elisa
.- Ahora tienes dentro un plug anal que combina con el color de tus ojos.
Sin decir nada más se pusieron en marcha, Elisa muy dentro de sí disfruto la humedad bajo su vestido, ¡quién diría que la loca de su vecina tenía métodos excitantes tan poco comunes! A lo mucho transcurrieron un par de minutos antes que el auto se detuviera, La hermosa rubia bajo mostrando su vestido platinado que hacia perfecto contraste con su piel escarchada , el mayordomo dirigió a las damas al gran salón en donde las fuentes de chocolate eran tentaciones para los paladares más exigentes , al fondo podía verse a los músicos deleitando a los invitados con un poco de jazz.
Brenda saludo a los presentes, los cuales elogiaron a su dulcecito de ojos claros, Elisa sólo se limitaba a hacer lo que mejor sabía hacer, sonrojarse.
Cerca de las 9:30 pm, las luces se volvieron más tenues mientras una cortina de humo hizo acto de presencia en aquel lugar, Elisa pudo contemplar la silueta de una pelirroja que danzaba de forma sugerente acompañada de una boa que descaradamente se paseaba entre sus caderas , la gente comenzó a aplaudir ante tan fino espectáculo, al término del mismo Brenda tomó del brazo a Elisa, ella la siguió hasta una habitación que daba al final del pasillo, puso un poco de labial en sus labios, y bajo el cierre del vestido, fue entonces cuando Elisa entendió la importancia de la ropa interior, se quedó mirando a Brenda esperando que también se quitara el vestido pero en breve comprendió que eso no pasaría.
.- Mi niña hermosa, ¡debí imaginar que no traías sostén!...
De su bolso sacó unos pequeños broches que a la vista lucían inofensivos, los colocó en los pezones de la chica y dio unos cuantos pasos atrás para contemplar su obra.
Salieron de la habitación y fue entonces cuando Elisa comprobó que no era la única que había sido despojada de sus vestidos, y agradeció haber conservado la diminuta tela que custodiaba su sexo. Brenda disfrutaba ante la novatez de su vecina, pues siempre creyó que mientras más ingenuas fueran sus presas, el reto de pervertirlas era más satisfactorio.
Poco a poco los participantes empezaron a jugar con sus acompañantes algunos eran azotados con látigos, fustas, entre instrumentos variados, Brenda beso la mejilla de Elisa y dijo
.- tranquila cariño nadie te tocara si no lo autorizo.
Los anfitriones pidieron la atención del público, para anunciar que había llegado de repartir los regalos que estaban bajo el árbol navideño que se encontraba en el jardín, estos serían sorteados como cada año para los miembros reconocidos, por lo que al decir el nombre del seleccionado este escogería su presente, lo mostraría al público, y estaba en su derecho de usarlo en el momento del mismo o reservarlo para su privacidad.
El primero en ser nombrado fue un caballero de nombre Leobardo el cual paso acompañado de una damisela desnuda que se abrió camino a gatas , su Dominante tomo una caja y al abrirla saco un par de bolas chinas plateadas, mismas que introdujo en la vagina de la chica, esta soltó un gemido al contacto , ambos regresaron a sus lugares mientras el resto de los espectadores aplaudían.
Siguió el turno de una señora de nombre Esther, la cual se abrió paso entre la multitud cabalgando un pony de rasgos Afroamericanos, mostró con orgullo la jaula de castidad que en breve puso a la vista de todos en el miembro erecto del pony, lo beso con cariño y siguieron su camino, así poco a poco fueron nombrados los afortunados, hasta que un escalofrió recorrió la espalda de Elisa, al oír el nombre de su vecina, por inercia se colocó a gatas, y la siguió , Brenda se dejó llevar por una caja color vino y al abrirla sonrió entusiasmada ; era un instrumento pequeño pero parecía sacado de la Santa Insiquisión , Brenda miro a Elisa y dijo.-
.-Esto es una Rueda de Wartenberg o pin Wheel y vas a comprobar lo que esta lindura hará con tu piel, ahora ponte de pie, y presumamos nuestro obsequio
Ella obedeció mientras Brenda vendó sus ojos, el sentirse privada de su vista la asusto , pero a la vez era más consciente de su humedad, sintió que la recostaron y abrían lentamente sus piernas, la llenaron de besos y mientras sentía el dolor punzante de sus pezones liberados de los broches, sus bragas desaparecieron sin que lo notara, , sintió algo filoso que la recorría en línea recta, desde el tobillo hasta llegar a la clavícula, luego el filo comenzó a atormentarla alrededor de los pezones erectos, Elisa sintió que la sangre le hervía , la rueda no le daba tregua hasta que por fin libero un orgasmo delirante.
A la mañana siguiente Elisa se despertó en su cama, estaba desnuda y al contemplarse en el espejo, vio líneas rosadas que corrían en diferentes direcciones por su piel, a la orilla de la cama había una nota que decía:
Agradezco tu compañía, fuiste muy valiente y admiro tu complicidad, has sido niña buena cariño, espero te agrade el regalo que papá Noel dejo para ti…
Elisa miró una caja en la orilla de la cama, al abrirla quedó boquiabierta al tener en sus manos la rueda de Wartenberg y el plug tono ámbar que le provocó la calentura durante la noche anterior, sin pensarlo fue a buscar a Brenda, la cual sonrió al verla, y dijo:

.- Sabía que no me equivoque contigo…
Lo que paso a puerta cerrada solo ellas lo saben.

Por:Magdalena Bathory

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